Donde las opiniones son noticias

Cotizacion de los sicarios

127

 

Por Rafael G. Santana

 

El asesinato por encargo fue establecido por los hermanos Capone. El 24 de enero de 1925 pistoleros de la organización de Aphonse Capone mejor conocido como Al Capone dispararon a Jhonny Torrio, jefe de la mafia de Chicago. Aterrorizado por el atentado Torrio mandó a buscar a Capone para decirle “es todo tuyo, Al, me retiro.

 

Es a partir de este momento que junto a sus hermanos Frank y Ralph Capone el nuevo jefe de Chicago asume todo el control estableciendo el código del silencio, el orden y las tarifas. En el libro Mafia S.A 100 años de Cosa Nostra, Eric Frattini en la pagina 51 narra lo siguiente: “los hermanos capone tenían sus propias tarifas para quien quisiese contratarlos. Dar un puñetazo, dos dólares; poner los dos ojos morados, cuatro dólares; romper la nariz o la mandíbula, diez dólares; cortar una oreja, quince dólares; romper un brazo o una pierna, diecinueve dólares; disparar en una rodilla o apuñalar, veinticinco dólares; el “gran trabajo”!, cien dólares”.

Sicariato es una industria del crimen que genera grandes beneficios a los ejecutores.

 

En el 2002 escribí un artículo describiendo como operaban los sicarios en la República Dominicana con base a una investigación realizada por agencias encargadas de combatir el narcotráfico en Colombia, los Estados Unidos de Norteamérica y en el país.

 

Los centros de entrenamientos de los sicarios estaban en el barrio Capotillo donde la red de Luís Paula Rosario (Luís Quita Tenis) controlaba un ejército de niños y menores entrenados para disparar y matar.  Sus entrenadores eran Danny 45 asesinado en la cárcel de La Victoria, Nino cuboy, Nanao, entre otros, todos al servicio de Quita Tenis.

 

La tarifa era variada: Un menor experto con una pasola y una pistola tenía un valor de 500 dólares; y las ejecuciones importantes (ajustes de cuentas) 30 mil, 100 mil dólares y sumas mayores dependiendo de las implicaciones y el personaje a eliminar.

 

Las ejecuciones de Gurabo, Santiago de cuatro colombianos y el caso anterior de Paya Bani, donde siete coroneles de la Marina de Guerra ejecutaron a un venezolano y colombianos ponen en evidencia que el sicariato está presente.

 

Otro hecho de este tipo de acción criminal, es el asesinato del comunicador José Silvestre, en La Romana.

 

Actualmente, Santiago está alarmado y aterrorizado por las ejecuciones, atracos y los asesinatos.  Esto provocó que el presidente de la República, encabezara una actividad para enfrentar la espiral de violencia y crimines.

 

Los carteles de las drogas de Colombia y México tienen estructuras establecidas en la República Dominicana, y sobre este particular en la segunda edición escrita del periódico digital e impreso universodeopiniòn.com que dirijo resalto en la primera plana que “el crimen organizado amenaza a la a R.D”.

 

Describo en ese trabajo que los sicarios encubren sus centros de operaciones con salones de belleza, oficinas de bienes raíces, agencias publicitarias, centros de diversiones, constructoras de edificios, agencias de envíos y otros tipos de negocio.

 

El sicariato implementado por Al Capone en Chico vino para quedarse en el país que no sale del asombro de los asesinatos que se cometen incluyendo los cadáveres que aparecen mutilados sin brazos y sin cabeza al estilo de México.

 

Es como si no fuéramos México y nos pareciéramos a México.

 

Esa es la realidad donde sicarios, ladrones, violadores, homicidas, narcotraficantes, atracadores y la delincuencia tiene en el Código Procesal Dominicano una garantía para la impunidad.  Recientemente un tribunal de San Cristóbal dejó en libertad a un Tal el Lento acusado de torturar, mutilar y descuartizar a dos personas, y este sujeto es el mismo que planeo ejecutar al senador Wilton Guerrero, de Baní.

 

La policía y la Dirección Nacional de control de Drogas (DNCD) están haciendo el trabajo ganándole la guerra en las calles y perdiendo batallas en los tribunales.

 

El Mayor General José Armando Polanco, y su equipo han desmantelado las principales redes de sicarios incluyendo la de Figueroa Agosto sin todavía la justicia condene a los culpables con la agravante que algunos de ellos salen en libertad por sentencias de los jueces como el caso de El Lento y otros dos que servían a Figueroa Agosto.

 

El Poder Judicial tiene que asumir su responsabilidad porque no se justifican estas sentencias complacientes a favor de los sicarios argumentando tecnicismos jurídicos.

 

Así no se puede combatir el sicariato, el narcotráfico, el crimen organizado, la corrupción gubernamental y otros delitos.

 

Los jueces que no tengan valor para aplicar que la ley que renuncien y no sigan causando tantos daños a la sociedad con sentencias a todas luces compradas.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.