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LOS 100 MIL PANDILLEROS DE REPUBLICA DOMINICANA

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Por Rafael G. Santana

Durante la celebración del Seminario Internacional Visión Estratégica de la Seguridad Pública:  Un diálogo con la sociedad dominicana y la policía que se celebró los días 13 al 15 de julio del 2011 el general Manuel E. Castro Castillo, en una ponencia vaticinó lo que sucedería en el país en dos años si no se tomaban medidas para prevenir el surgimiento de las pandillas juveniles.

 

En esa ocasión precisó que “de no parar el crecimiento de estas pandillas, se podría predecir que dentro de dos (2) años, los problemas de inseguridad en la Republica Dominicana, serán graves, igual que en otros países”.

 

Esta alerta no tuvo desperdicio porque en este momento el tema de las pandillas, los asesinatos, robos y atracos están relacionados con el consumo de drogas narcóticas, las naciones y las pandillas son el pan de cada día.

 

El general Castro Castillo partiendo de una investigación hizo saber que “en el país existen 55 pandillas juveniles integradas por 100 mil miembros formadas por los Baby Trinis por niños de 8, 12 y 18 años de edad” llamó la atención de que “estas agrupaciones delictivas son usadas por narco delincuentes internacionales como es el caso de Figueroa Agosto, que utilizó al jefe de la pandilla Los Lating King para cometer sus crimines”.

 

Los acontecimientos de Bonao  es un ejemplo de lo que se puede producir en el territorio nacional, de no tomarse medidas de orientación, prevención y el respeto a la autoridad que reduzca el poder que tienen las pandillas en los sectores donde operan.

 

Las naciones y las pandillas son organizaciones de niños y jóvenes desorientados embriagados por la filosofía del amor y la libertad.  Son esclavos de los desarmados que promueven l satanismo, la violencia y el consumo de drogas narcóticas”.

 

Las naciones y las pandillas son un modelo de organización de los Estados Unidos de Norteamérica que en 1940 en Los Ángeles enfrentaban a los racistas que discriminaban a los negros y los hispanos.  Eran los llamados Ángeles Guardianes.

 

Este tipo de agrupación con base a una fe religiosa propicia la hermandad, la solidaridad, regalaban abrigos, comida, medicina a la gente de las calles y los guetos.

Hacer varios años que en las cárceles de La Victoria y Najayo bandas que operaban en Capotillo, Cristo Rey, Gualey y María Auxiliadora se enfrentaron. Allí surgieron las Naciones y las Pandillas de Danny 45, Los Collares, Los Lating King, entre otras.

 

La narco delincuencia organizó en las cárceles y los barrios estos grupos que tienen una disciplina férrea a cargo del emperador, Cacique, Padrino, Cabeza Primera, Cabeza Segunda, Cabeza Tercera, Cabeza Cuarta, el soldado y las sombras.  Cada nación y pandilla tiene un pacto de sangre. Quienes violan este pacto sufren castigos que van desde torturas, choques eléctricos, quemaduras con planchas, golpizas, puñaladas, disparos y asesinan arrancando cabeza y parte del cuerpo. Los emperadores instruyen en el sentido de que la nación y la pandilla, es su familia y que deben crecer formando otras.

 

Todas tienen el “amor” como lema y se identifican como amor a la sangre, amor a lo malo, amor al fuego, amor a la velocidad, amor al túnel, amor a la neblina y amor a la maldad.  Realizan ceremonias secretas en los cementerios y otros lugares para aprobar por unanimidad el ingreso.

 

El secreto es importante y nadie puede hablar, solamente puede hacerlo el emperador, la corona y las cabezas; los soldados y los guerreros hablan cuando los jefes autorizan. El juramento de las naciones y las pandillas es el siguiente “yo, juro morir y vivir por esta joven nación y pandilla, aceptar sus reglas y sus normas. Tener el compromiso de luchar por mis hermanos, mi nación, mi pandilla y por mí mismo, no quebrantaré ninguna de sus normas ya que sería  quebrantarme a mi mismo, lucharé por el  desarrollo y bienestar de esta nueva nación y pandilla”.  El juramento se hace con sangre.

 

Estas organizaciones existen en las escuelas, los colegios, universidades, en los barrios y donde vivan niños de 7 años y jóvenes hasta los 18 años.  Sus jefes son adultos incluyendo malos policías, militares; profesionales, funcionarios y personalidades.

 

Son anti-valores que van erosionado la sociedad hasta estallar en una vorágine de violencia como sucede en este momento en Bonao.  No basta con trabajar entre los niños y los jóvenes, se requiere de un programa integral partiendo de los adultos y las familias.

 

Este es un fenómeno complejo y multifactorial donde subyace el consumo de drogas, la violencia, y el crimen organizado.

 

Tenemos que enfrentar esto aquí y ahora.

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