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CASTRO CASTILLO SE CONFIESA

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Por Rafael G. Santana

El Episcopado Dominicano recibió en su concilio al Mayor General Manuel Emilio Castro Castillo Jefe de la Policía Nacional.


En este escenario presidido por el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez el jefe de la uniformada desarrolló de una manera magistral, transparente y sintonizada con la política de seguridad ciudadana del Presidente Danilo Medina Sánchez, las directrices para prevenir la violencia, los atracos y los asesinatos en el marco del Plan de Seguridad Ciudadana.

 

El Mayor General Casto Castillo se le concedió un turno de 15 minutos y los obispos solicitaron al Cardenal la autorización para que siguiera exponiendo sobre la modernización de la policía y el plan de trabajo en la gestión que desempeña. Este es un acontecimiento histórico porque es la primera vez que un jefe de la policía se le invita a hablar en el Episcopado Dominicano con la presencia de todos los obispos que dirigen Diócesis.

 

Esto es un logro alcanzado por el Mayor General Castro Castillo debido a la gestión realizada por el Mayor General ® Miguel Raúl de la Cruz Reyna, un hijo de Villa Juana conciliador, humilde y firme en el cumplimiento de su deber separado de la fila de la policía, a pesar de su juventud y hoja de servicios ejemplar.

 

Esta iniciativa de de la Cruz Reyna de lograr que Castro Castillo pudiera hablar a la iglesia católica en su máximo organismo de autoridad eclesiástica, son de las cosas que un amigo y asesor debe producir para el jefe de la policía, que en ocasiones lo arropan impidiendo que lleguen a él los que ayudan para que todo salga bien.

 

Por suerte Castro Castillo conoce la policía y sabe lo que tiene que hacer: Corregir lo que está mal y hacer lo que nunca se había hecho. Sin embargo, es preciso decirle a Castro Castillo lo que el obispo de mayor edad secretea al Papa una vez es electo “recuerda que eres humano” repitiéndole el mensaje en todo el trayecto hasta llegar a la silla donde se sentará hasta la muerte.

 

La jefatura de la policía es un despacho donde se mueven intereses de todas las índoles y existen ciertos personajes que cuando tienen acceso al mismo creen ser más jefe de la policía que el mismo jefe de la policía.  Quizás por aquello de que “la policía ni agradece ni guarda rencores”.

 

Jehová Dios el creador y poderoso me ha permitido servirle algunos jefes de la policía que me conocen desde la jefatura del fenecido Mayor General Rafael Nivar Seijas, quien me distinguió por mi labor profesional.

 

El mayor General Castro Castillo hizo muy bien en decir que “no tenía ni amigo ni enemigo” en su gestión; que no guarda rencores y  quienes trabajen se reconocerá su labor.

 

Que bien, solamente me resta decirle “recuerde que usted es humano y que los cargos son pasajeros para hacer el bien como dice la Santa Biblia en el salmo 37 numérale 27-29 “apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre. Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos.  Para siempre serán guardados; más la descendencia de los impíos será destruida. Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre entre ella”.

 

Que así sea: El Mayor General Castro Casillo se confesó con el Episcopado Dominicano.

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