Rafael G. Santana: Vida y obra por una sociedad libre de drogas narcóticas

Por: Maguá Moquete Paredes

SANTO DOMINGO:- “La comunicación social apertura el pensamiento de los seres humanos al consagrar sus valores universales. El periodismo es la disponibilidad adjetiva para que la sociedad pueda protegerse de la dramática gravitación de las drogas en la vida actual, que ha dado origen a uno de los fenómenos de mayor incidencia y peligrosidad en el planeta”.

Ciertamente, no existe país que se encuentre inmune a esta plaga que ataca a los individuos y a las colectividades de manera silenciosa y traicionera o en forma abierta y virulenta.

A sabiendas, del grado de sensibilidad humana y social, el periodista Rafael G. Santana, crea los Programas de Prevención Contra el Uso Indebido de Drogas Narcóticas que están establecidos en la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) y en el Consejo Nacional de Control de Drogas (CND).

Al tratarse de una realidad sumamente difícil que atenta al bienestar de las personas, la integridad de la familia, la salud física y mental de la sociedad, la superación de los pueblos, el desarrollo de los países, la prosperidad de los Continentes, en fin, la estabilidad del orbe.

El maestro del periodismo dominicano y profesional distinguido, abre sus capacidades con la creación del COJUPRE, Consejo Juvenil Preventivo, evaluado por especialistas de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Agencia Interamericana para la Cooperación y el Desarrollo (AICD), como paradigma para América Latina y el Caribe, focalizado directamente a la juventud en su desarrollo integral.

Fluye imprescindible, en primer lugar, tomar consciencia en torno a la magnitud de esta lacra, para combatirla decididamente, antes de que sus destructivas células conviertan en metástasis al cuerpo social de la tierra expresa Rafael G. Santana. Porque este pesaroso y extenso campo, se tiene que actuar, “con honestidad y con prontitud reaccionado para que desaparezcan esos focos infecciosos que deterioran a las naciones”. República Dominicana no escapa a esta realidad transnacional, reflexiona el periodista.

Para decir: “El narcotráfico es un mal eminentemente internacional, en razón de que sus ramificaciones se localizan a lo largo y ancho del mundo, por eso la lucha debe darse en ese mismo ámbito, mediante la colaboración y ayuda mutua de los gobiernos”.

Otro lauro de este periodista, fue la conformación del Programa de Orientación Comunitaria (POC), con la interacción de jóvenes y adultos en un espacio libre de psicotrópicos. El POC y la DNCD auspician encuentros deportivos, recreativos y terapias grupales para alejar la afectación de drogas.

Los recursos del narcotráfico producen execrables actividades que dejan cuantiosos y graves estragos en las naciones, desde las generalizadas prácticas del soborno, hasta los hechos de irracional violencia cuando actúan los sicarios, los guerrilleros o los terroristas, que se mueven impulsados por esta órbita de lesa humanidad.

La acechanza del narcotráfico busca los círculos más exclusivos, particularmente, los económicos y los políticos para consolidar su presencia. Allí está de por medio el dinero mal habido para comprar la voluntad de muchas personas. Por lo que hace falta una vigorosa educación de valores éticos, a todos los niveles, para que imperen las virtudes del ser humano. Así la decencia y el desarrollo de nuestra sociedad otorguen una seria lealtad social en Dominicana.

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