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JOSE R. CRUZ RESPONDE A JUAN BOLIVAR DIAZ SANTANA Y LA GALLUP

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Estimado Juan Bolívar:

Tal vez no me recuerdes, aunque estuve a tu lado haciendo de ayudante en la Misa tan bella y palabras tan penetrantes del Padre José Luis Sáez, S.J. en la despedida de Isis Duarte.

Ella fue profesora de la Maestría en Psicología Comunitaria de la UASD, y te dije que su nombre aparece con el de Leonel Fernández puesto a mano por mí junto al de ella. La historia nos une y nos tira lejos como si esto todo a veces funcionara por obra del loco mar embravecido.

 

Todos los días, desde hace un año te oigo cuando estás que es casi todos. Siempre me fijo en tus gentes, los que vienen,  muchos no saludan a la  señora o la joven que les da el café. Siempre me fijo. Tienes una forma elegante de brindar la noticia y tienes un personal o grupo humano que envidio.

 

Esta crítica que te voy a hacer la quiero llevar hasta el límite de mi respeto y admiración hacia ti. Es parecido al caso del  hijo o hermano más joven que descubre algo que no le gusta y tiene el coraje de querer arreglarlo en la forma que en se han arreglado las cosas por todos aquellos que han llegado lejos en el cariño, la amistad y la construcción social de la realidad. Juan Bolívar me has decepcionado con tus juicios sobre la Gallup, y más aun, con tus injustas y nada críticas afirmaciones sobre Hipólito y sobre su futuro en estas elecciones. Hipólito ganará o no, pero no por las razones que tú has dado. Nunca te había visto hablar así tan desacertado. Te chispoteaste como diría el Chapulín.

 

 1.      Tú estudiaste crítica marxista, y  el PLD fue Marxista; es más aun creo que leen eso como historia antigua. Pues yo ensenaba en la Maestría Metodología y Critica del Análisis Marxista. Juan Bolívar te hubiera hecho repetir ese trabajo hasta que entendieras que quieres tapar el sol con un dedo, que no aceptas una realidad cruda de intereses poderosos contra los grupos y partidos bastante indefensos; de clases  sociales en pugna descarada,  una de ellas bien apertrechada; lucha, sí, aunque ésta es francamente desigual. Y esto todo es obsoleto, fuera de sitio y época; esta fiesta de mentiras de ustedes (te incluyo porque te ofenderías si te dijera que no eres uno de los mejores periodistas dominicanos) y el PLD es como un baile y  una caravana llevada por error al sitio y tiempo equivocados.  Este pueblo no está para que le metan más cuentos, engaños y todo esto de manera atropellada.

 

 

2.      Tu aceptas que la Gallup es buenísima aunque tenga millones de pesos en negocios con el gobierno dominicano, es decir, el PLD, Leonel, Danilo y Margarita. Sigue la ruta del dinero, dicen los americanos. Eso es análisis crítico del que se enseña en las escuelas mejores.  Que todo es la misma cosa cuando lo miras críticamente, o es que estudiaste análisis crítico para dejarte nublar por telarañas. O es necesario quitarse los lentes y decir, continuemos ahora como si la corrupción que existe no existiera, como si los fondos del estado y gobierno no se estuvieran usando abusivamente en la campaña y en cuantas cosas prohibidas los están usando. Decirle a Hipólito que use el buen decir, acepte las mentiras que ustedes todos aceptan, y ¿mienta también con lindas frases a su gente?  Y a la vez inspire a su gente lo que él les inspira, es decir, Juan Bolívar, entiende que Hipólito es tenido como hombre bueno,  TRANSPARENTE Y SINCERO, interesado en el pobre y en el bien común; el más justo de los que han pasado por esa Silla. Así es que lo ven, su gente, la mayoría de los pobres, los obreros, la clase media que trabaja duro,  muchos  verdaderos pensadores e intelectuales,  la mayoría de los sacerdotes y varios de los hombres más ricos del país. O es que eres ciego. Te digo que muchos Obispos y religiosos también, sin darte números para que los que quieran seguir tapando el sol con un dedo (triste y difícil labor, como la de Sísifo con su piedra…)  que sigan.  Juan Bolívar, la Gallup, el que  crea la Gallup es un ingenuo o un mentiroso.

 

3.      Creo que aun estamos sin mucho  miedo a  la verdad, al menos hablada. Tenemos redención. Pero estamos llegando a la prueba que consiste en perder el miedo a la obra que sigue a la verdad cuando la gente se siente burlada. Líbranos Señor de que los que creen que los han estado burlando, lo tomen en serio, tan en serio como los Peledeístas  han creído en lo que hacen y lo siguen llevando  a cabo. Se puede engañar a todo el pueblo, parte del tiempo. A parte del pueblo, todo el tiempo; pero no se puede engañar  a todo el pueblo, todo el tiempo. Por eso hay tantos Peledeistas que se excusan con uno por serlo, porque no es algo de lo que se puede sentir alguien orgulloso, honrado  y tranquilo. La gente Peledeista no es mala, ni buena. Unos tienen sus problemas. Otros los ocultan. Pero como un todo ya esta atmósfera está demasiado cargado. Y corremos el peligro de situaciones que pueden escapar a nuestro control. Yo aceptaría buscar la paz social cuando la situación en la que se dialogue este cimentada en la justicia. Todo Obispo, o todo Agripino (Monseñor Agripino ha pasado a ser también un ícono de los buscadores de paz)  tiene que velar bien porque las condiciones de la paz estén envueltas en la justicia. Si no, en esa situación de injusticia y desequilibrio, (como quien dice muchos pobres están en un solo pie ya hace rato) una nueva armonía no es a favor de la justicia y la verdadera paz. (Trate usted de hacer pesas en un solo pie cuando ya lleva en un solo pie horas…). Y el más o la más débil e injustamente objeto de  maltrato no recibe justicia. La justicia, Juan Bolívar, es para hacer justicia al más o la más débil que está siendo objeto de maltratado. Claro que también es para el poderoso y la poderosa, si esta vez le hicieron una injusticia. Con dolor será, pero se aplicará justicia a favor de quien la tenga. La Mayoría de las veces la justicia falla a favor del más poderoso o de la más poderosa de nuestra comunidad. O es que somos ciegos, como decía Montesinos. Y tú, Juan Bolívar, orgullo de los débiles, honra de los amigos, orgullo de los dominicanos: No te tambalees, por lo menos coge uno que otro golpe con dignidad. No aflojes la guardia. Carajo cuanto te queremos y te necesitamos.

 

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