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NIÑOS Y NIÑAS EN EL METRO

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Por Rafael G. Santana

El Metro de Santo Domingo es una obra moderna de resultados positivos. Los dominicanos y dominicanas tienen en la línea del Metro un transporte barato, rápido, seguro y efectivo.

 

Por los efectos que producen en cualquier parte del mundo construir las estructuras de un Metro  crea conflictos, en particular con los chóferes que se resisten a ser parte de la transformación del transporte público.

 

En Venezuela y otros países sucedió lo mismo y el tiempo se encargó de demostrar los beneficios en el orden humano, social, económico y el desarrollo.

 

Los ingenieros Diandino Peña Crique y Leonel Carrasco, tienen que sentirse satisfechos por los logros alcanzados con el Metro, en particular el ex presidente doctor Leonel Fernández Reyna.

 

También, las amas de casas, los empleados privados, públicos, los estudiantes,  y todos los que lo usan.  No todo es color de rosa,  existen cosas malas que deben corregir. Actualmente niños y niñas de 9, 10, 11 y 14 años de edad que provienen de hogares en conflictos donde los padres y las madres por diferentes circunstancias están separados son dejados solos en los vagones sin la presencia de un adulto.

Los infantes son llevados a las estaciones por las trabajadoras, y estos regresan solos.  Basta colocarse en las estaciones de la Plaza de la Cultura y el Dominico Americano para observarlos entrando y saliendo del Metro.

     

Esto es una irresponsabilidad del padre o la madre de estos niños y niñas que viajan solos en el Metro que corren el peligro de perderse, ser secuestrados o atropellados en la entrada o salida de las estaciones. Sería bueno que se prohibiera que los niños y las niñas viajen sin su madre, padre o un adulto.

 

Los ingenieros Peña  Crique y Carrasco deben corregir esto instruyendo para la policía que custodia el Metro impidan que niños y niñas viajen solos.

 

Esta es una medida que puede evitar males mayores y proteger a la niñez.

 

Los ejecutivos del Metro tienen la palabra.

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