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Legalidad salva el Club San Lazaro

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El club deportivo y cultural San Lázaro debe ser relanzado.

Los lazareños y lazareñas de corazón tienen que unirse para salvar esta organización que juzgó y está llamada a desempeñar un papel importante en la orientación, educación y formación de la juventud.

 

La legalidad emanada de los estatutos que conduce a la institucionalidad y el desarrollo de la estructuras diligénciales.  Como parte de ese esfuerzo se debe ser transparente partiendo de lo dice, manda y establecen los estatutos.  En consecuencia tiene que iniciarse un proceso de inscripción, carnetización y  registro de miembros para la celebración de una asamblea que elija la Comisión Electoral.

En efecto el artículo 38 de los estatutos expresa “las elecciones se celebrarán al término del mandato de la directiva. Para tal fin, la asamblea general, en el día en que la directiva presente su memoria, poniendo fin a su mandato, nombrará una comisión electoral e tres miembros, para que organice el proceso electoral.  Las elecciones se harán por planchas; los miembros de las distintas planchas tendrán una semana de promoción para presentar sus candidaturas. Cumplido este plazo, la comisión electoral llamará a los miembros activos a ejercer su derecho al voto. Ese mismo día se proclamará la plancha ganadora”.

 

Sería una violación a los estatutos que se escoja una comisión electoral sin que la misma emane de una asamblea general.  Esto tiene que tenerse bien claro comprendiendo que el club está incorporado por una ley y quién o quienes violen una ley son pasibles de ser sometido a la justicia.

 

En el momento actual, el club está en una crisis de credibilidad y legitimidad porque la directiva no se eligió cumpliendo los requisitos establecidos estatutariamente.

 

El club San Lázaro tiene que someterse a su propia legalidad.  Cuando surgen este tipo de crisis por los manejos incorrectos en la dirección los estatutos tienen la salida en el párrafo único del articulo 8 que dice “en caso de crisis, la asamblea será convocada y presidida por el organismo de asesores del Comité de dirección. En caso de que la crisis sea grave, dicha asamblea podrá suspender o destituir al comité de dirección o a algunos de sus miembros que hayan cometido faltas graves. En ese mismo orden, los asesores dirigirán al club y llamarán a nuevas elecciones, en el caso de que la asamblea destituya al comité de dirección completamente o parcialmente la mayoría. Será el único organismo que expulse miembros de dirección”.

 

Desde su fundación el 2 de junio de 1963 el club deportivo y cultural San Lázaro se ha regido por sus estatutos, y quienes los revisaron con los reglamentos en marzo de 1964, en este caso el ingeniero Ramón Pinedo (Monchín), ingeniero Felipe vicioso, licenciado Rafael A. Bodré, Lázaro Vendrell Díaz y Francisco –Chico- Pérez, dejaron todo definido en la tercera revisión aprobada en la asamblea general en septiembre del 1975.

La directiva de San Lázaro tiene que ser avalada por un proceso diáfano certificado por la legalidad de los estatutos, lo demás es una aventura absurda e ilegal.

 

Lo principal en este momento son las inscripciones de miembros y miembras que residan en el sector Jobo Bonito o sean conocidos en el club porque serán los que constituirá la asamblea general la máxima autoridad del club.  Los fundadores y ex directivos del club por sus aportes deben ser activados como miembros porque fueron ellos y ellas quienes forjaron la historia de San Lázaro llena de gloria.

 

En mi calidad de ex secretario de prensa y propaganda de la directiva que le dio a San Lázaro una cancha techada; un mini bus; competencias internacionales de baloncesto; cincos coronas consecutivas en el torneo de baloncesto superior; la diversificación de los deportes con equipos en todas las categorías del aro y balón; béisbol, lucha olímpica, ciclismo, fútbol, voleibol, atletismo, actividades recreativas, culturales, combate al consumo del drogas narcóticas y una proyección nacional e internacional apelo a los que les duelen el club a salvarlo y la herramienta para lograr este objetivo es la aplicación letra por letra de los estatutos.

 

La legalidad es el camino que conduce a la institucionalidad. Que se entienda esto y no se hagan los locos promoviendo el caos organizativo y el desorden dirigencial.

 

El camino malo hay que cerrarlo en San Lázaro: cerrarlo, cerrarlo.

 

Viva la juventud.

Viva el club San Lázaro.

Viva Jobo Bonito.

Viva la Patria.

 

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