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Jobo Bonito base social Club San Lazaro

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El ajusticiamiento del tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina, el 30 de mayo del 1961 abrió la puerta de la participación social.


En la República Dominicana existían los clubes Santo Domingo, Country Club, Casa de España; Logia Masónica y centros sociales.  Como contrapartida a este elitismo social surgen en los barrios los clubes culturales y deportivos.

 

Este Movimiento Clubístico Popular se fundamentó en tres principios: Luchar contra el vicio, la corrupción y la ignorancia.  Desde ese mismo instante hubo todo un proceso de educación y organización de este modelo comunitario con base a impulsar los deportes, la cultura popular, la recreación y la interacción entre los barrios donde existían clubes. El crecimiento fue tal que en el 1970 surge la Asociación de clubes del Distrito Nacional (ASOCLUDISNA), presidida por Leo Corporán, en representación de club Mauricio Báez, de Villa Juana; un sindicato que agrupaba a los clubes.

 

Cada barrio tenía su club afiliado.

 

El club cultural y deportivo San Lázaro, tenía y tiene su origen en Jobo Bonito donde se organizó.

 

Para que no se perdiera en el tiempo su inicio el artículo 5 de los estatutos letra (b) precisa “en lo socio cultural: como parte que somos de la sociedad, no permanecemos ajenos a su felicidad o desgracia, de modo que todo lo que tienda a su formación, desarrollo y concientizaciòn, lo tendremos como guía de acción, fomentando, en esta forma la cultura popular”.  Aquí queda claro que el barrio de Jobo Bonito como parte de la sociedad es el legítimo representante y garante del club por lo que no puede ser marginado en sus decisiones ni negarle el derecho a pertenecer al club, inscribirse y votar para elegir los dirigentes.

 

Es un derecho que por los estatutos y realidad pertenece a cada uno de los jóvenes, hombres y mujeres del sector Jobo Bonito.

 

Se tiene que tener cuidado a la hora de decidir quien o quienes tienen derecho a participar en el club, ser miembro, de elegir y ser elegido porque el artículo 32 de los estatutos es bien claro “De todas estas categorías o clases de miembros, solamente tendrán derecho a voz y voto los miembros activos. Los pasivos tendrán derecho a voz y podrán votar en decisiones de trascendencia si así lo decide la mayoría de los miembros activos que participen en alguna reunión o asamblea.  Además, podrán participar en comisiones de trabajo, organizativas de eventos, actos, etc”.

 

El camino de la institucionalidad del club San Lázaro son los estatutos, y violarlos sería una ilegalidad.

 

Ciertamente, el club San Lázaro está en crisis, una crisis de credibilidad porque las directivas electas luego de los mandatos de Francisco Chico Pérez, Fernando Paulino, y Rafael Bienvenido Villalona González, por citar algunos  son el resultado de fragantes violaciones a los estatutos y el procedimiento electoral.  Lo correcto es que la transparencia y la participación sea el punto de partida para una gran unidad de los lazareños y las lazareñas que aman a su club. Hay que elaborar  un programa que permita relanzar el San Lázaro.  Actualmente no se sabe quienes son los miembros activos o pasivos porque se carece de un padrón o registro de inscriptos.  Si esto no existe, entonces quienes serán los miembros de la asamblea y es a esta última la que le corresponde elegir la Comisión Electoral de tres miembros.

 

Esto debe resolverse de inmediato. Entre, tanto no les nieguen al barrio de Jobo Bonito su derecho a participar y votar, una vez los interesados se inscriban.

 

Que vote Jobo bonito: Es un clamor popular.

 

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